
El Último Partido («Bleachers» en inglés) es una novela de John Grisham publicada en 2003. La historia se centra en el entrenador de fútbol americano Eddie Rake y su relación con los jugadores que entrenó, especialmente con Neely Crenshaw, exjugador estrella. La novela explora temas como la lealtad, la recuperación, el éxito y el legado.
Trama.
Eddie Rake fue el legendario entrenador de los Spartans, el equipo de fútbol americano de instituto del pueblo ficticio de Messina, en lo profundo de la campiña estadounidense. Rake era un entrenador extremadamente exigente que sometía a sus jugadores a entrenamientos extenuantes, sin recompensarlos jamás con elogios ni aplausos. Ahora, anciano y enfermo, el entrenador está a punto de morir. La noticia se ha extendido y ha llegado a sus antiguos alumnos y jugadores, que se reúnen cada noche en las gradas para revivir los días de gloria de un equipo que ganó innumerables campeonatos y despertó una inmensa pasión entre los habitantes de Messina.
Neely Crenshaw, una promesa rota para aquellos Spartans, también regresa a su ciudad natal, donde se reencontrará con antiguos compañeros, el antiguo estadio donde jugaba, una novia a la que dejó a la ligera, pero, sobre todo, encontrará respuestas a las preguntas que siempre se ha hecho, y verá a su odiado exentrenador desde una perspectiva completamente diferente.
Opinión
En "El Ultimo Partido", John Grisham no olvida ninguno de los estereotipos del fútbol americano de instituto, narrados con agrado página tras página sin excesos (salvo algún que otro tecnicismo): los viernes por la noche, los entrenamientos de agosto, todo el pueblo en el estadio, el atractivo de los focos, las animadoras y la banda, el sheriff campeón de joven, el club con fotos y camisetas del equipo colgadas en las paredes, la capacidad del fútbol para unir a un pueblo sureño incluso después de la integración racial de 1970. Pero los temas principales son diferentes: valores sencillos, eternos y universales como la amistad, el amor, la capacidad de perdonar y aceptar las propias limitaciones.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario